Existen cada vez más datos que indican que la incidencia de enfermedades alérgicas con origen atópico, no sólo rinitis alérgica y asma, sino también dermatitis alérgica, han aumentado en todo el mundo en las últimas décadas (1).
A pesar de que su mortalidad es relativamente baja, las enfermedades alérgicas atópicas suponen una carga socioeconómica cada vez mayor en muchos países. El diagnóstico etiológico precoz, las medidas preventivas y de evitación así como las educativas son probablemente los medios más rentables para afrontar la creciente prevalencia de las enfermedades alérgicas (2).
Para que el tratamiento a largo plazo de los pacientes alérgicos no fracase, resulta esencial identificar y reducir la exposición a los alergenos y sustancias desencadenantes de la alergia.
Referencias:
- Wütrich B. Epidemiology and natural history of atopic dermatitis. Allergy Clin Immunol Int 1996; 83: 77-82.
- UCB Institute of allergy. European Allergy White Paper; Allergic diseases as a public health problem. Braine-l'Alleud: UCB Pharmaceutical Sector, 1997